Hoy viví algo que realmente ha hecho que convierte mi malvibrosidad en una felicidad enorme, verlo a él graduarse del curso, de saber que tendré un nuevo cómplice para platicar de cosas que nos apasionan (más cosas en común!), pero sobre todo una vez más darme cuenta de que cuando vas con el corazón dispuesto a entregarlo sin miedo al resultado, el resultado es tan grande como las ganas de compartir el corazón.

Y mi mayor regalo fué verte ahí y saber que seguirás.

Y que yo, seguiré siendo tu caja llena de sorpresa.