Esas fueron las palabras que ella me dijo ayer después casarse.

Ayer ser veía tan hermosa (más de lo normal), he de admitirlo derrame unas cuantas lágrimas cuando vi que se casaba, me dio tanta emoción verla tan feliz, ver todo el amor que su ahora esposo le tiene, el cuidado, los cariños, fué darme cuenta de que mi amiga, mi hermana-alma gemela, había encontrado después de un largo camino de tropiezos, tristezas, desengaños, desencuentros, a un hombre maravilloso.

Fue recordar todo lo que vivimos desde que nos conocimos, las alegrías, las risas, las lágrimas, los consejos, la desesperación, los enojos, de compartir mi vida junto a ti y saber que era tan igual lo que hemos vivido que me sorprende cada que lo recuerdo.

Y creo que si, después de la tormenta viene la calma, mis días fueron grises, nublados, llenos de expectativas, llenos de frustraciones, pero tus palabras, tu alegría, tu pasión, tu felicidad dieron un nuevo respiro a mi vida, la prueba de que siempre hay una hermosa mañana con grandes regalos para entregar, y que esos regalos no podrán ser entregados hasta que dejemos de aferrarnos al pasado o a las personas que no pudieron ser (como mmm) y que hubiera querido que fueran.

Gracias Muñe por ser mi amiga, mi hermana, mi alma gemela, gracias por dejarme compartir cada momento especial en tu vida.

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